Padres, trabajadores y profesores… ¿algo más?

Todos aquellos que sois padres o ejercéis de ello y a la vez trabajadores, en estos últimos meses se os ha añadido el rol de profesores. Por eso seguro que os puede ayudar alguno de estos consejos para intentar mantener en calma y relax vuestra alma y espíritu. Bien es cierto que las clases acaban de terminar y comienzan las vacaciones, no obstante estos consejos  y más con pequeños de por medio, siguen vigentes.

Como dijo el filósofo romano Séneca: “La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena, que en cualquier cosa sobre la que se vierte”, y lo cierto es que al terminar el día el que está mentalmente agotado por el enfado, tiene dolor de cabeza, mal humor y una extraña sensación general de malestar.

Vamos a repasar 7 pasos para gestionar situaciones de tensión.

  • Respira, respira y respira. La respiración es la estrategia más rápida y fiable para calmar un estado mental de marcado por la ansiedad. Es un método que cualquiera puede utilizar y en cualquier momento. Si además podemos cerrar los ojos y ponernos la mano en el estómago –cerca del diafragma– para notar cómo nuestro cuerpo se llena de aire, potenciaremos la sensación de relax. Las respiraciones profundas activarán el sistema nervioso parasimpático del cuerpo, también considerado como el sistema de escala hacia la tan ansiada calma.

 

  • Busca estimular otro sentido. Si lo que estamos viviendo está subiendo de forma desenfrenada nuestra tensión, necesitamos cambiar o potenciar la atención de otro de nuestros sentidos. Por ejemplo, si el desencadenante es algo que hemos visto, lo mejor es poner a funcionar el tacto, el olfato o el sabor para relajarnos. Podemos probar a mirar una fotografía o cuadro, saborear un trozo de menta, echarnos cremas o aceites aromáticos en las manos o encender una vela y olerla… Todo ello puede ayudarnos a distraernos del foco de nuestro enfado.

 

  • Evitar los monólogos pesimistas. Cuantas más vueltas les des a los pensamientos negativos, más poder les concedes. La mayoría de nuestros pensamientos negativos no son más que eso, pensamientos; no son hechos. Puedes estar seguro de que las cosas que se te pasan por la cabeza no son ciertas si se trata de afirmaciones que contienen las palabras “nunca”, “peor” o “siempre”.

 

  • Infusión de pasiflora. La pasiflora, es un ansiolítico y un relajante natural que proviene de la flor de la pasión. Durante siglos fue empleada por los aztecas por sus altas propiedades sedantes y analgésicas. También produce una ligera euforia por lo que está indicada en casos de desmotivación. Además, se emplea para el insomnio, la taquicardia y el dolor de cabeza y la migraña. Vamos una joya para los padres-profesores.

 

  • Suplemento de ashwagandha. Esta planta ayurveda, de la que ya hemos hablado alguna vez en este blog, es uno de los adaptógenos más utilizados por sus virtudes saludables. Una planta o substancia adaptógena es aquella capaz de modular y equilibrar diferentes sistemas del organismo; energético, nervioso e inmunológico. La ashwagandha es útil para reducir el estrés –entendiendo como estrés aquellos factores externos que recibe una persona, a los cuales debe de responder adecuadamente el individuo, activando sus recursos de respuesta. Vamos que podría parecer que haya sido creada para los momentos de cuarentena con niños y otras situaciones que producen estrés.

 

  • Parón para unos frutos secos. Son una de las principales fuentes de magnesio, el mineral antiestrés: un tranquilizante natural que relaja la musculatura y que se encuentra en nueces, anacardos, piñones o almendras. Os recomendamos tomarlos sin sal y en su estado natural, mejor que tostados o fritos.

 

  • Un extra de omega-3 para los peques. El consumo de omega-3 EPA (ácido eicosapentaenoico) y especialmente de DHA (ácido docosahexaenoico) mejora el aprendizaje. Es necesario un suministro adecuado de DHA para el continuo desarrollo cerebral durante la niñez y la adolescencia. Este ácido graso omega-3 es materia de construcción fundamental para el correcto cerebro y la retina de los ojos. El cerebro es grasa en un 60%, siendo el DHA el de mayor abundancia como ácido graso en el cerebro. Existe una correlación positiva entre la concentración y el desarrollo visual de los niños y la ingesta de DHA.

 

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