TÉ KOMBUCHA, LA BEBIDA DE LOS SAMURAIS

Se dice que en el siglo V a.C. un médico japonés llamado Kombu curó los problemas estomacales del emperador nipón Inyoko, gracias al té que los samuráis. A partir de un hongo, obtenían este té, que bebían antes de entrar en combate. En chino, el apelativo de esta variedad de té significa ‘té de la inmortalidad’. Históricamente se ha consumido en China, Rusia y Alemania, aunque sus potenciales efectos positivos sobre el organismo han provocado que su uso se haya extendido a todas partes del mundo.

 

¿Qué es realmente?

La kombucha es un té negro fermentado a partir de un hongo llamado scoby. Durante el proceso de fermentación, el té gana en probióticos, de forma que va a contribuir a mejorar nuestra flora intestinal.

Si comparamos las propiedades de un vaso de kombucha con las de un yogur, el resultado es muy significativo. Aunque los dos productos están fermentados, no responden con las mismas virtudes. El té kombucha es más saludable que el fermentado más popular, el yogur, debido a que este se forma por la inoculación de tan solo dos microorganismos, mientras que el té kombucha es un fermentado derivado de una gran variedad de bacterias y levaduras.

 

¿A qué sabe?

El sabor del té kombucha varía en función del tiempo de fermentación (suele ser entre 7-30 días), periodo en el que se produce CO2, ácido acético y pequeñas cantidades de alcohol.

Cuanto menos tiempo fermente, el sabor de la kombucha será más dulce y suave. Por el contrario, si el conjunto de estos microorganismos actúa sobre el té durante más tiempo, esto da lugar a un sabor más intenso y ácido-avinagrado. Durante la fermentación, también adquiere sus típicas “burbujas”.

 

¿Cómo tomarlo?

El té kombucha suele beberse del tiempo o, aun mejor, frío, como si de un refresco se tratara. La cantidad recomendada es de entre 100 y 300 mililitros diarios (aproximadamente, un vaso al día).

 

¿Qué beneficios supone para tu salud?

Esta variedad de té es muy, muy baja en calorías, por lo que es una fantástica alternativa a las bebidas azucaradas, que, normalmente, suelen llevar unos 40gr. por cada lata. También ayuda a la pérdida de peso, gracias a sus propiedades para limpiar el organismo de toxinas acumuladas y grasas.

Al ser un  probiótico, mejora la digestión y fortalece la flora intestinal. Activa los jugos gástricos y influye en todo el proceso de digestión y absorción de nutrientes de los alimentos.

La abundante cantidad de bacterias beneficiosas y las muchas levaduras de la kombucha ayudan a fortalecer nuestro sistema inmunológico, haciéndolo más resiliente frente a las infecciones.

Además, el proceso de fermentación hace que el té kombucha sea incluso más rico en polifenoles que el té no fermentado, lo que aumenta sus propiedades antioxidantes.

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