Cerrar

LOS BENEFICIOS DEL SACO TÉRMICO

Saco térmico de semillas
Compartir

Cuesta entender que un producto hecho a base de tela, algodón y semillas pueda tener tantos propósitos terapéuticos y una gran utilidad. Los sacos de semillas son un elemento básico que debemos tener en nuestro botiquín natural para emplearlo aplicándolo en frío o en calor.

Antes de entrar en materia, te recomendamos que te suscribas a nuestra newsletter para recibir propuestas naturales como esta para una vida más saludable (en el enlace te contamos un poco más de nosotros de forma entretenida:)

¿Cómo hacer un saco térmico de semillas?

Para elaborar tu saco de semillas térmico, necesitarás un trozo de tela de algodón, una bolsa de semillas del tipo que consideres dentro de los que te aconsejamos más adelante, y material para coser.

Primero debes elegir una tela de algodón de calidad resistente a las altas y bajas temperaturas, dóblala de la forma que consideres y cósela dejando una pequeña apertura para meter las semillas.

Mete las semillas sin llenar del todo la bolsa, pues no debe quedar dura. Una vez hayas introducido las semillas, termina de coser hasta dejarla cerrada. Así tendrás tu bolsa de semillas para calentar o enfriar. Si no sabes coser, puedes cerrarla con una cuerda como si fuera un caramelo.

Saco de semillas térmico en calor

Los receptores del calor se activan al aplicar el ardor a 40 °C sobre nuestros cuerpos, además, cohíben los receptores del dolor. De esta manera, nuestro cuerpo solo percibe el calor y se olvida de las molestias que lo tenía abstraído.

¿Cómo calentar un saco de semillas?

Dependiendo del tamaño del saco y de la potencia de nuestro microondas, podremos calentarlo entre 2 o 3 minutos.

Los usos del saco térmico con calor sirven para aliviar dolores o molestias de lumbalgias, contracturas, dolores menstruales, garganta, barriga, muelas, cólicos de lactante o mientras nos estén haciendo una limpieza de cutis. También, podemos calentarnos los pies cuando los tengamos fríos o camas y cunas.

Saco térmico de semillas en frío

El frío también presenta beneficios en las bolsas de semillas porque aporta una sensación agradable y recomendable, además, al no llevar líquido (ni agua, ni aceite) no se congela. Nos podremos aplicar las bolsas tras haberlas metido durante dos horas, como mínimo, dentro del congelador.

Los usos recomendados son para bajar la fiebre o inflamaciones, tratamientos de belleza como las anti-bolsas en los ojos, curar heridas, tener tendinitis, migrañas o jaquecas. Para aliviar los últimos dolores mencionados, nos aplicaremos las bolsas sobre los ojos o la frente.

¿Qué semillas poner en un saco térmico?

Normalmente, los sacos están rellenos de plantas aromáticas o semillas de mijo, lino, trigo, cebada e incluso arroz; aunque este último se usa con menos frecuencia por la posible aparición de insectos.

Las semillas de trigo son las más adecuadas para rellenar una bolsa térmica, debido a que aguantan el calor, conservan el frío, tienen un olor agradable y no tienen precios muy elevados.

Por otro lado, las semillas de mijo destacan por su pequeño tamaño, forma circular, tacto confortable y porque se adaptan a cualquier forma de cuerpo.

Sacos de semillas para aromaterapia

Los efectos de los olores se pueden potenciar con los aromas de algunas plantas medicinales como la lavanda, azahar, menta, romero o eucalipto.

La lavanda es popular por sus poderes calmantes y relajantes, además, contribuye a conciliar el sueño porque su aroma posibilita un estado de relax y descanso.

El lúpulo o el azahar también pueden mezclarse con otras plantas aromáticas relajantes.

El olor dulce del romero aumenta nuestra energía y las facultades mentales y sensoriales como la capacidad de concentración. Es recomendado para los sacos que vayamos a usar para un efecto antirreumático y antiinflamatorio para combatir los dolores y calambres musculares.

¿Cómo conservar las propiedades de un saco térmico de semillas?

Cada cinco o diez usos, deberemos meter la bolsa en el microondas junto a medio vaso lleno de agua para devolver a las semillas la humedad que necesitan para poder calentarse más rápido y aguantar más calor. ¡Atención! Solo debemos hacer esto cada cinco o diez usos porque las semillas pueden dañarse.

A la hora de guardar nuestro saco térmico de semillas, debemos conservarlo en una bolsa de plástico para meterlo en el congelador. De esta manera, nos aseguramos de que nos durarán bastantes años.

 

Si al leer el artículo te han surgido dudas, no dudes en visitar nuestra herboristería La Salud para ayudarte a resolverlas con los sacos que disponemos en tienda.

Accede a otros artículos sobre consejos o productos naturales en el periódico digital Empresas ON.

Chat